Aunque criticados por la ciudadanía, los 27 días de restricciones en la movilidad y mayores controles al parque automotor y sector industrial, mejoraron la calidad del aire de la región metropolitana.

Así lo demuestran hoy los cambios significativos en el registro de material particulado, PM 2.5, de la estaciones de monitoreo del Sistema de Alertas Tempranas de Calidad del Aire del Valle de Aburrá, Siata.

De acuerdo con el comparativo entregado por las autoridades ambientales, entre el 1 y el 27 de octubre de este año, tiempo durante el cual se mantuvo el estado de prevención, ninguna de las 21 estaciones llegó al nivel rojo, mientras que tres alcanzaron el nivel naranja durante dos fechas (9 y 10 de octubre).

Los demás días, el monitoreo osciló entre amarillo y verde, categorías que indican que la calidad del aire que se respira en el Valle de Aburrá es aceptable para la población.

María del Pilar Restrepo, subdirectora Ambiental del Área Metropolitana, dijo que durante el estado de prevención hubo valores bajos con respecto a 2017 (ver gráfico).

En ese año, una estación alcanzó el nivel rojo (dañino a la salud) en cuatro ocasiones, una situación similar se dio en 2016, mientras que en el 2015, fueron ocho los días con condiciones críticas de contaminación. En este último año ninguna de las estaciones llegó al nivel verde.

Cabe recordar que la medida de estado de prevención es decretada con el fin de evitar que la calidad del aire empeore, por las condiciones climáticas pronosticadas para la región entre marzo – abril y octubre – noviembre.

Restrepo aseguró que con las medidas se logró que los niveles de concentración de PM 2.5 en el año estén en 21,6, por debajo de los 35,1 proyectados si no se implementaban las estrategias.

Las razones

Sergio Orozco, secretario de Medio Ambiente, señaló que los resultados fueron positivos gracias a los lineamientos indicados “en el Plan Operativo de Episodios Críticos, que nos dice qué hacer en caso de eventualidades; y el Plan Integral de Gestión de la Calidad del Aire, que busca descontaminar la ciudad a largo plazo, así como una serie de actividades que desarrollamos de manera articulada”.

El uso de un mejor diésel, así como la renovación de la flota de transporte público, son otras estrategias que, según Orozco, permitieron los registros durante este periodo de contingencia ambiental.

Funcionan, pero hace falta

El pico y placa ambiental, que amplió dicha restricción hasta los sábados e incluyó las motos 4 tiempos, es una medida que ya se había implementado en otros periodos de contingencia ambiental en la región: marzo – abril 2018 y octubre – noviembre de 2017.

En esa ocasiones, al igual que la medida recién culminada, las decisiones no fueron bien recibidas por los ciudadanos, pues algunos manifestaron que el problema es de los buses de servicio público y no de los vehículos particulares.

Al respecto, David Pérez, miembro del colectivo Jóvenes y ODS (Objetivos de desarrollo sostenible), manifestó que precisamente lo que busca el estado de prevención es plantear la reflexión en la comunidad sobre una problemática de la ciudad.

“Lo que hace es convocar y decirle al ciudadano que esto también es responsabilidad de ustedes, no solo de un esquema sancionatorio del Estado es el que va a generar las transformaciones para la ciudad”, anotó Pérez, quien planteó que dichos procesos deben darse más allá de los días coyunturales.

“Ahora bien, la reflexión debe mantenerse. Autoridades como el Área Metropolitana, además de regular, están obligadas a seguir la convocatoria y comunicar más, para lograr que la apropiación sea mayor”, puntualizó.

Otros balances

La Secretaría de Movilidad de Medellín reportó que 17.888 comparendos fueron impuestos a conductores que no acataron la medida de pico y placa ambiental. No obstante, no precisó qué tipo de vehículos fueron sancionados.

También se inspeccionaron 1.827 vehículos en controles a fuentes móviles por emisión de gases, de los cuales 1.059 fueron aprobados y 468 rechazados. (En todo el año, se han realizado 18.839 inspecciones, de las que 12.539 fueron aprobadas y 6.300 rechazadas) .

Fuente: ElColombiano