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Casi que todo está listo para que se constituya el Área Metropolitana del Oriente, algunos líderes políticos de la región insisten en la necesidad de la misma y desde los entes gubernamentales se hacen las respectivas gestiones para convocar a elecciones y que sean los ciudadanos quienes decidan.

Todo esto se ha hecho de una manera maratónica, pero la pregunta es: ¿Cuál es el afán? ¿Por qué tanta urgencia? Con la inauguración del Túnel de Oriente ya se está hablando de Ciudad- Región, es decir, integrar los dos valles. Y no está mal, el Oriente cercano quedó a 30 minutos de Medellín y con esta obra se pueden abrir dos puertas: por un lado, la del progreso y el desarrollo común, y por el otro, la de trasladar al Valle de San Nicolás los problemas que tiene el Valle de Aburrá.

En Medellín ya no caben las personas, hay problemas de movilidad, seguridad y medio ambiente, cada punto con una serie de complejidades que no han podido solucionarse desde el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y en algunos casos, con muy poca acción y gestión por parte de esa entidad como en el tema ambiental. Eso se evidencia en la calidad del aire que allí se respira.

En el Oriente ya tenemos dos de los tres problemas mencionados anteriormente: seguridad y movilidad, los ciudadanos no pueden movilizarse de la mejor manera, el tráfico vehicular entre municipios es visible y en algunos puntos caótico. Y el otro aspecto es el de la seguridad, los ciudadanos sienten temor de estar solos en sus casas o en las calles. No sufrimos de problemas ambientales porque somos un pulmón verde, pero si nos descuidamos, las grandes urbanizadoras deforestarán todo y construirán grandes condominios donde solo tendremos cemento acabando con la biodiversidad que nos caracteriza.

Con todo esto quiero decir que el Área Metropolitana no es garantía de planificación urbana, de reducción de delitos o de integración territorial, y en el caso del Oriente se quiere consolidar este modelo más por una presión urbanística y no como una herramienta de desarrollo conjunto. No se van a defender los intereses de todos los territorios, sino que se van a favoreces los deseos de ser ciudad del municipio núcleo que sería Rionegro.

Todos los recursos de los demás municipios en pro de ello. Existen otros modelos de integración con los cuales se garantiza que los territorios no pierden autonomía política, además, estos modelos privilegian las condiciones de cada municipio. En el caso de El Carmen de Viboral, somos más rurales que urbanos, y eso implica que las políticas públicas se deban direccionar para favorecer al campesino, al agricultor, al cultivador… y no al dueño de la gran parcelación.

En términos simples, hay que hacer la carretera para que el campesino saque sus productos al pueblo y no para que el hacendado vaya a su finca. A los orientales nos han hablado de los beneficios del Área Metropolitana, pero no de las desventajas. Asimismo, son pocos los que hablan de los otros modelos de integración y de las posibilidades que estos dan para crecer juntos. Aún me pregunto cuál es el afán por el Área Metropolitana del Oriente, esto realmente le conviene a todos los municipios o solo a uno.

Por: John Fredy Quintero.

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