Gabriel Tamayo Ruiz nace en Bello (Antioquia) el 16 de noviembre de 1971, inspirado por su padre en la transformación del hierro, desde los 8 años empieza a tener sus primeros pasos en el proceso de soldadura, realizando figuras metálicas.

Se graduó como Tecnólogo mecánico industrial, durante 25 años se dedicó a la metalistería, realizó su profesionalización como Ingeniero Electromecánico, ejerciendo su profesión como Ingeniero en una central Hidroeléctrica, realiza especializaciones de Gerencia de mantenimiento, Lubricación Industrial y Gestión de Proyectos.

Tenía como deuda personal, dedicar parte de su tiempo libre en la creación de esculturas a través de la transformación de piezas mecánicas, mismas que han sido desechadas o han cumplido su vida útil en los procesos industriales y automotrices. Desde hace 7 años viene de manera continúa dedicando en sus tiempos libres este espacio de creación y materialización de sus obras, definidas como “Arte Mecánico” Nombre inspirado por los componentes de los cuales están hechas todas las obras.

Gabriel crea en su estilo de arte una concientización ambiental con todas las piezas mecánicas, en razón a que estas piezas generan contaminación si no se les da una buena disposición final, ya que la mayor parte de estas vienen con trazas de aceite, combustible y corrosión, mismos que son altamente contaminantes y dañinos para el medio ambiente.

Darle forma a cada una de estas piezas, crea una emoción particular, sobre llevando el alma de hierro que se tiene en las venas, dejando ver el destello de luz que produce la soldadura y va naciendo esa particular obra emanada de la inspiración, que, con su sonido particular crujiente, el humo producto de la fusión, crea y materializa lo más preciado y contagioso de la mente inquieta.

EXPOSICIONES

Enamorarte 2015 “Empresas Públicas de Medellín” 2015

Enamorarte 2015 “Empresas Públicas de Medellín” 2016

Enamorarte 2015 “Empresas Públicas de Medellín” 2017

Viarte Arte y Ciudad 2 “Medellín CC El Tesoro” Agosto 2018

«Mis obras son la inspiración de  un ADN heredado de mi padre Jesús Tamayo, desde mis primeros suspiros en mi casa, emanaba el humo de la soldadura de su taller, que brotaba del trabajo y sustento para sus doce hijos, entre ellos yo, su ultimo retoño. En la inquietud de la niñez y ese mundo grande por explorar, vivir entre el hierro me lleva al crujir de la soldadura, al manto del humo producto de la fuccion y la transformación de las figuras metálicas, uniendo y fundiendo hasta llegar a formar lo que la mente había creado previo a la idea, satisfacción grande al ver mi obra inspirada y trasformada en realidad.

Deuda grande tenia conmigo, hice un gran receso en el tiempo, hasta que mi esposa me reta y retomo lo que por deuda tenia, volver al hierro, pero con mi eslogan y mi grado de conciencia mayor, misma que llevo y convierto todas mis obras.

«Laspiezasmecánicas no se desechan se convierten en la magia de la creatividad artística con sentido cultural y conciencia ambiental. Por tal razón lo defino como Arte Mecánico, mismo como su nombre lo indica, transforma movimiento y vida a través del arte.

Recreo y me inspiro en mis obras en la naturaleza, el arte religioso, el arte renacentista, doy vida a los medios de transporte que hicieron la avanzada hacia el progreso y el descubrimiento de nuevos mundos.

Cada una de las piezas con las que transformo y figuro mis obras, son aquellas mismas que dieron vida a un proceso industrial o a un movimiento de un automotor y que por su mismo desgaste u obsolescencia pierden sentido e importancia y se desechan al ser reemplazada por otra nueva, por lo tanto, si no es bien dispuesta o reciclada, llega a contaminar el medio ambiente en razón a su misma composición. 

Dar vida a las piezas inertes de metal, me convierten en un inspirador con una satisfacción sin límites, recreando y haciendo realidad lo que la mente trae de la marea llamada genialidad.»