Un día, con el propósito de conocer mi pueblo, llegué a la vereda La Almería, en el municipio de La Unión. Enormes árboles, innumerables cultivos de alimentos y de flores y ganados, me rodeaban mientras me llenaban de inmensa paz. 

En esta vereda con más de 850 habitantes, se encuentra Ana Tulia Jiménez López, una mujer que con solo ver sus manos cuenta las mil y una historias de su vida y su amada Almería. Tiene 92 años, pero al verla caminar, recoger las fresas de su cultivo y hasta ordeñar sus vacas, es como si los años se detuvieran. Sus alientos demuestran las ganas de vivir con las que día a día se levanta para seguir disfrutando de su familia y su vereda.  

“Yo vivo aquí desde hace 37 años”, cuenta doña Tulia con orgullo mientras observa el campo. Sin duda alguna, es una mujer amable, empática y de mucha sencillez. Ayudó al crecimiento de la escuela de este lugar para mejor educación de los niños. Constantemente se preocupa por los demás y siempre recibe a las personas como si fueran para su propia casa. Así sucede con sus vecinos, quienes jamás se guardan un saludo y brindan ayuda si es necesario. 

Doña Tulia relata que la violencia también llegó a la Almería y, por eso, perdió a sus dos sobrinos. “Era uno con el temor más horrible cuando se venían todos esos guerrilleros y pasaban por acá y le pedían a uno un favor. Era una época muy difícil”. Sin embargo, actualmente, solo abunda la tranquilidad y el trabajo constante de sus habitantes. Solo quedan recuerdos que se han ido superando con el tiempo. 

Definitivamente, caminar por la Almería significa encontrarse con la importante labor del campesino, con la riqueza de la naturaleza con sus árboles frondosos y su aire puro y personas ejemplares, como Ana Tulia, que muestran con orgullo quienes son. Por eso, en esta ocasión, resaltamos a La Almería, esta bella vereda entrañable.