En Andes, Antioquia, nació Gonzalo Arango y salió el tal famoso Juan Valdés. Este es el pueblo de la poesía maldita y del café no reconocido (por no decir mal remunerado), el de las calles empinadas, del Mataburro y de los bombones de pollo. Tiene dos parques, uno donde llegan todos los comerciantes -el principal – y otro que se llama San Pedro -el de la rumba sin control-.

Andes es un pueblo que por generaciones ha dado esperanza a el futuro; lo hizo con Gonzalo Arango en su tiempo-aunque él nunca lo quiso y lo haya buscado-, y ahora con un pequeño que no busca su gloria, pero que al parecer, ya la traía debajo de sus pies con propulsores de adrenalina en las ruedas. Andes parece ser un pueblo para los héroes, aunque no sean reconocidos, y sin quererlo los crea y los desarrolla para representación del mismo. La historia esta vez le pertenece a un pequeño, que además de considerarse Santo, es considerado el campeón de patinaje del Sur Oeste de Antioquia.

Hace varios años que las calles de Andes se encienden con unos patines en las mañanas, en las tardes o en la hora exacta donde Emmanuel Bedoya pueda entrenar. Él, que tan sólo tiene 12 años, ya ha ganado y representado a Andes en diversos campeonatos, desde festivales hasta juegos escolares- donde es campeón actualmente- y también en departamentales que es el gran paso para llegar a ser selección Antioquia y, posteriormente llegar a ser campeón mundial. Aunque su pasión en sí es conocer a Dios por medio de sus imágenes jugando a las procesiones, parece que ÉL lo llena de un hermoso don que es montar a grandes velocidades los patines para ser un ganador de tiempo completo.

Antioquia, el espacio del Sagrado corazón de Jesús, puede decir que en su tierra, tiene un hombre-pequeño en años- que no sólo quiere conocer a Dios desde lo más íntimo, sino que quiere montar en patines y representar en ello por todo el mundo.

Desde muy pequeño a Emanuel parece que le sirve a Dios aunque sea en silencio, pasando de ser el sirineo en las procesiones de niños en semana santa, hasta abandonar los juguetes convencionales (carros, pistas, muñecos de acción, etc) , para permanecer horas y horas en su cuarto jugando con imágenes que representan a Dios.

“Cuando Emanuel tenía 5 años, nosotros los llevamos al psicólogo para que nos explicara cómo hacía un niño para jugar con santos y no con otros juguetes. La única respuesta del analista fue que no nos preocupáramos, que en poco tiempo se le iba a pasar. Ya tiene doce años y nada que se le pasa” Dice su madre con una jocosa expresión. Su padre, al contrario, ya no piensa tanto en qué juegue con las imágenes, solo pide que si eso es así, su hijo llegue a ser un buen hombre y sobre todo, un ganador no solo en el patinaje, sino en la vida, expresiones como estas lo aclaran: “Él para mí ya es un campeón, desde que nació.

En una conversación con Emanuel explicó:

-“Ser santo no es ser de madera”

-¿Y qué hacen los santos, Emanuel?

– Los santos hacen Milagros y ellos pueden ayudar a la gente que está en problemas, los puede ayudar en todo.

Ahora no entiende mucho de la fama, tiene muy claro que quiere llegar a ser un patinador profesional y ser como Pedro Causil (Campeón Suramericano en Medellín 2010) y no sólo convertirse en un ganador más de la historia, sino en un santo, que bajo sus patines, conversa todo el tiempo con Dios