Al igual que las manos, las uñas sufren de las agresiones externas. Se rompen, se abren y pueden incluso volverse tan frágiles que es imposible mantenerlas largas. Las uñas frágiles o quebradizas a menudo son el resultado normal del envejecimiento, pero también pueden deberse a ciertas enfermedades y afecciones como la anemia, hongos en las uñas, eczema, hipotiroidismo, deficiencia de hierro, psoriasis y tuberculosis. También pueden ser indicativo de una deficiencia nutricional.

Pese a no tener un aroma agradable, agregar al esmalte de uñas trocitos de ajo picado o frotarlo directamente sobre las uñas, es de los remedios caseros más populares para fortalecer las uñas y ayudarlas a crecer. El ajo produce una sustancia química llamada Alicina, que le aporta la mayoría de sus propiedades y efectos medicinales.

Igualmente, la cebolla cabezona, si bien es cierto que el aroma que desprende no es para nada agradable y puede hacer llorar, es un maravilloso remedio para tener unas uñas más fuertes. La cebolla es rica en zinc, un mineral que ayuda a fortalecerlas y evita la aparición de manchas, mientras que el azufre que contiene ayuda a estimular la producción de queratina, una proteína fundamental para las uñas.

Las uñas están formadas principalmente por queratina, una proteína que necesita para su correcta formación y desarrollo una buena cantidad de vitaminas, principalmente A, B y C, minerales como el zinc, el hierro, el yodo o el calcio y aminoácidos azufrados presentes en las proteínas de origen vegetal y animal.

Además de sus mil y un usos en el área culinaria, el limón puede ser uno de tus mejores aliados de belleza. Los removedores de esmalte de uñas a menudo resecan las uñas y matan su brillo natural, la solución, jugo de limón. Incluirlo en la rutina del cuidado de las uñas, contribuye a fortalecerlas y reforzarlas, solo tienes que exprimir un limón, mojar un algodón en el jugo y aplicar sobre cada uña. Deja secar y luego enjuaga con agua tibia.