Es habitual que las personas mayores pierdan el apetito. Sin embargo, también en la tercera edad la alimentación es importante. A los mayores les sucede igual que a los niños en crecimiento, que necesitan recibir una serie de nutrientes esenciales para garantizar que sus huesos van a mantenerse fuertes y sanos.

La buena alimentación es fuente de salud, y en el caso de los huesos, a medida que envejecemos, experimentamos un importante deterioro que se acusa todavía más en el caso de las mujeres. Un buen número de mujeres sufren de osteoporosis, una enfermedad que deja los huesos muy frágiles y que avanza de manera progresiva provocando grandes dolores y que, incluso, aumenta el riesgo de causar fracturas que nunca llegarán a sanar.

Para tener unos huesos fuertes es imprescindible consumir la suficiente cantidad de calcio y de vitamina D, dos nutrientes que son fundamentales en la formación y regeneración de los mismos. Su presencia en la dieta infantil determinará que un niño crezca fuerte y sano y la misma importancia cobran estos nutrientes en la dieta de los mayores. El calcio se encarga de formar los huesos, y la vitamina D ayuda a la fijación del calcio en nuestro organismo.

Además de la alimentación, hay otros cuidados que podemos dar a nuestros huesos para que se conserven en perfecto estado y reducir el peligro de fracturas o prevenir la desmineralización ósea: Hacer ejercicio. Son recomendados al menos 30 minutos al día o cada dos días. Tomar el sol. La exposición solar nos garantiza una dosis diaria de vitamina D, la cual contribuye a fijar el calcio en los huesos.