Para cada edad tenemos distintas necesidades. Nuestros cuerpos cambian y también lo debe hacer nuestro equipo de descanso. Es necesario saber qué colchón es mejor para cada etapa de la vida. Al envejecer, aparecen dolores causados por el desgaste físico o enfermedades típicas de la edad que requieren especial atención. Hay que procurar siempre tener un descanso reparador y con la edad, se tiende a dormir menos durante la noche y de forma más discontinua.

Colchones viscoelásticos: En cuanto al alivio de los puntos de presión, los colchones viscoelásticos son ideales para la tercera edad. El problema puede surgir cuando la capa de viscoelástica es superior a cinco centímetros, ya que podría dificultar los movimientos. Por tanto, debemos elegir colchones con una capa de espuma viscoelástica menor y a ser posible de material espumado antes que inyectado.

Colchones de látex: El látex no alcanza la adaptabilidad de la espuma viscoelástica, pero aun así sigue siendo un material ideal en la tercera edad. Cuenta con un excelente efecto rebote, aportando una excelente libertad de movimientos. De esta forma se evita que el durmiente se sienta “atrapado” por el colchón.

Camas articuladas: Si hay algo que pueda ayudar a mejorar el confort en la tercera edad son las camas articuladas. En los casos en los que haya dificultades motoras o necesidades posturales específicas, estos equipos de descanso proporcionarán un alto nivel de comodidad.

Sea cual sea el colchón elegido, hay que utilizar siempre un protector del colchón adecuado. A ser posible, éste será impermeable y transpirable a la vez, para proteger el colchón y evitar el sobre calentamiento al mismo tiempo.