Históricamente, la participación política de las mujeres ha sido mínima, debido a que este escenario no generaba confianza, por el contrario, el temor de asumir las conductas propias de este campo habían mantenido al género femenino al margen de la vida política.

Por décadas, desde que ganaron el derecho al voto, las mujeres hacían parte activa de la política, pero desde los escenarios diferentes al mismo poder. Era común verlas en los trabajos logísticos y de acompañamiento a las campañas de los candidatos. Ellas, excelentes para tareas como las que demanda una campaña, eran la mano derecha de los postulados. Además, votaban en masa por ellos. Pero siempre se mantenían al margen del poder.

A medida que fue avanzando el tiempo, empezaron a ver la necesidad de capacitarse para avanzar en equidad, al punto de que hoy en día es común ver como en las universidades y centros de estudios superiores, las mujeres son mayoría. Este cambio en la forma de proyectarse, ha traido consigo grandes logros para el género. Es común hoy en día ver como ya no existen carreras propias para las mujeres como la enfermería, el Derecho, la Comunicación Social, entre otras. Por el contrario, las mujeres han venido incursionando en áreas que estaban reservadas para los hombres como las Ingenierías y la Arquitectura por mencionar algunas.

Y lo han hecho con lujos de detalles, hoy vemos a mujeres Generales de las fuerzas armadas, pilotos de aviones de combate y demás. Dentro de esta rama no podemos dejar de mencionar el campo de la política. Desde que, María Eugenia Rojas Correa, participó en las elecciones presidenciales de 1974, quedando en el tercer lugar, convirtiéndose en la primera candidata que se presentó a la presidencia, la mujer ha venido escalonando, paso a paso, escaños en el mundo del poder.

Hoy en día vemos como un nutrido número de mujeres ha tomado la decisión de formarse en política con el firme propósito de hacer parte de las listas a las Asambleas y Concejos y participar, en igualdad de condiciones y oportunidades que los hombres en los cargos uninominales de elección polular como las Gobernaciones y las Alcaldías. Con el slogan, ESTAMOS LISTAS, cambiaremos los

mapas políticos de los municipios y departamentos, de dominación hasta ahora masculina.

Siendo un 52% aproximado de la población colombiana, se esperaría que se tome conciencia y se vote por la mujer. Es el momento de llevar a estos escenarios las características que les son propias al género femenino.Orientación a las personas: Son sociables, expresivas y cercanas, lo que brinda mucho potencial a la hora de lograr compromisos.

– Tendencia a la cooperación: Esto hace que el trabajo en equipo sea más natural, ya que ellas son activas en la inclusión y conteniendo a las personas. También se preocupan porque los procesos seas ordenados y sanos.

– Capacidad de actuar en muchas direcciones: Poseen la capacidad innata de pensar y actuar en muchas direcciones o temas al mismo tiempo. Esto les da una ventaja a la hora de tomar decisiones y enfrentar crisis.

– Conducción horizontal: El liderazgo femenino es inclusivo, alienta la participación y comparte el poder y la información con aquellos a quienes conduce. Tiende a crear y fortalecer las identidades de grupo.

– Predomino de lo emocional: En general se hallan capacitadas para tener en cuenta el lado “humano” de las personas y generar altos niveles de empatía.

– Mayor predisposición al cambio: Su estilo es innovador, con un firme sentido de la calidad, centrado en la persona, flexible, comunicativo y persuasivo.

En este momento coyuntural y de polarización de la política colombiana, bien le caería el hecho de tener a las mujeres y sus capacidades como protagonistas. Es ahora cuando debemos abrirles las puertas que por años estuvieron cerradas para ellas. Estamos listas para gobernar.