Carlos Alberto Jaramillo Ángel es el segundo hijo de una familia de seis hermanos, oriunda del municipio de Concepción. Cuenta con orgullo que durante cerca de cuatro años perteneció al Batallón Girardot y que es teniente coronel de la reserva del Ejército, sin embargo, por sus venas corre un honor mucho más grande e histórico: es nada más ni nada menos que descendiente del general de división José María Córdova.

Su padre era primo quinto del héroe de Ayacucho, del prócer de la patria recordado por su participación en la independencia de Colombia, Perú y Bolivia. Esta es una distinción que lleva con orgullo y como “una responsabilidad muy grande de poder sostener todo lo que nos dejó de herencia José María Córdova”, afirma. Una herencia cargada de un invaluable valor histórico e inmaterial no solo para su familia sino, con mayor razón, para toda Colombia.

Una memoria de la cual ha sido asiduo estudioso como se lo enseñó su abuelo quien fuera historiador de la Academia Antioqueña de la Historia y animado también por sus amigos ‘cordovistas’, a quienes denomina de esta manera por ser investigadores acuciosos de la vida del militar.

Dentro de sus anécdotas, como estudioso y descendiente del prócer, cuenta que heredó de su padre, quien a su vez había heredado de su abuelo, una serie documentos originales de Córdova, los cuales relacionaban también a Antonio de Sucre y Simón Bolivar. En su memoria tiene muy presente dos documentos firmados por el mismo general de división y en los que, por coincidencia, se presentan la dicotomía de la condena a muerte y la absolución. “Por lo que a este sumario resulta se condena a muerte a fulano de tal…”, recuerda casi textualmente Carlos Alberto sobre el histórico fragmento condenatorio para un hombre que había engañado al fisco y había hecho otras “pilatunas”, dice coloquialmente. El otro manifiesto declaraba: “por lo que a este sumario resulta se le perdona la vida y se ordena libertad porque no hay mérito suficiente…”.

Estos valiosos documentos reposan hoy en el museo de la Universidad de Antioquia, al que fueron donados por esta familia. Frente a su sentir de tener la dicha de ser primo sexto de un hombre altamente laureado por la historia patria, dice que “es algo muy grande porque José María Córdova fue el gestor más importante que tuvo la independencia de Colombia”. Su orgullo y honor le llevan, incluso, a estar convencido de que su familiar está por encima del libertador: “yo diría que es casi más grande que Simón Bolivar, porque fue un gran general. Ofrendó su vida porque lo mandaron a matar por celos del mismo Bolivar”, comenta al tiempo que recuerda su asesinato ocurrido en el municipio de El Santuario.

De sus hermanos viven actualmente cuatro de ellos: dos hermanas y un hermano médico que reside en los Estados Unidos. A sus hijos les sigue inculcando el valor del honor que corre por sus venas y que el destino les ha querido regalar y del cual, según cuenta, ellos conocen y estudian regularmente porque han visto la trayectoria de su padre durante todo este tiempo.

De su primo sexto destaca la valentía, cuyo honor fue tempranamente reconocido por otros próceres de la patria, por eso lo recuerda como “un general de división que a los 16 o 18 años fue refrendado por Sucre y decretado por Bolívar. Fue un general valiente con mucho arrojo”. Una valentía heredada y de la cual también han dado testimonio sus parientes, pues sus familiares han pertenecido también al Ejército Nacional como mayores y capitanes de artillería. “Familia que me digno a tener de parientes”, dice con orgullo, pero con la especial humildad de un hombre entrado en años que ha aprendido a reconocer la valía de la historia que lleva a sus espaldas.

El pasado 28 de agosto, en el homenaje que la Vicepresidencia de Colombia y el Ministerio de Cultura le rindieron a Córdova en Rionegro, en conmemoración de su ingreso victorioso a la ciudad como comandante de la división libertadora de la Provincia de Antioquia, le fue impuesta a Jaramillo Ángel la medalla Fe en la Causa, una distinción no solo por su honor militar sino también por tener en sus venas la sangre del héroe de la patria al que a sus tan solo 20 años el libertador Simón Bolívar le encargó la gobernanza militar de esta Provincia.