El ser humano tiene un interior y un exterior y por lo tanto tiene un “estado Femevie”. El estado Femevie significa que la persona puede estar relajada, emocionalmente calmada, mentalmente enfocada, espiritualmente consciente, voluptivamente energizado, instintalmente encausado y existencialmente en el aquí de la hora. Es un estado Femevie que se manifiesta la enfermedad desequilibrando ese estado o se manifiesta la salud equilibrando ese estado.

En la gráfica hay dos árboles que significan lo que hay en el interior y en el exterior del ser. En el interior del ser hay un estado Femevie enfermo, el cual tiene unas raíces, un tronco, unas ramas, unas flores y unos frutos. Cada árbol va a mostrar los dos estados de la salud y la enfermedad. En el estado Femevie de la enfermedad está la raíz de los defectos de carácter, que son la pereza, la ira, la envidia, la lujuria, la avaricia, la gula y el orgullo. Estos defectos de carácter son dominados por la adicciones al alcohol, a las drogas, o a cualquiera de las 180 adicciones que tiene el ser humano en su estado y ese estado es generado por un tronco o una raíz primaria que hace parte del tronco que es el miedo egocéntrico, generando los defectos de carácter que llevan al fracaso. Ese miedo egocéntrico genera el tronco principal del árbol, que es el resentimiento y la culpa y por lo tanto desequilibra las siete ramas que son los instintos naturales que llevan a la infelicidad cuando están desequilibrados.

Todo empieza con el instinto de la inseguridad emocional que produce una flor y se denomina emocionalmente desesperado y como fruto da el odio. Está otro instinto que es la inseguridad material, físicamente acelerado, que produce el fruto de la pobreza, la insatisfacción sexual, mentalmente desenfocado, inútil e infeliz, produce el fruto del esclavo. Tendencias a la soledad, voluptivamente enredado, produce el fruto de la duda. Insatisfacción social, existencialmente perdido, produce el fruto de la guerra. Tendencias destructivas, instintalmente desencausado, produce el fruto de la tristeza y tendencias autodestructivas, espiritualmente inconsciente, que produce el fruto de la muerte. Ese es el árbol de la enfermedad.

Ahora, el estado Femevie de la salud, es contrario al otro estado, ya no son defectos de carácter, sino que un poder superior, un dios concebido, produce las raíces de cualidades de carácter como la diligencia, la calma, la esperanza, la humildad, la templanza, la generosidad y la pureza. Esto da como resultado del valor en la entrega, contrario al miedo egocéntrico, produciendo un gran tallo que es la conciliación y el perdón, que está haciendo tanta falta ahora en la ecología humana más positiva, por lo tanto genera las siete ramas, pero ya no desequilibradas, de los instintos naturales.

Por: José Joaquín Zuluaga