La Reforma Tributaria pone en riesgo la existencia del 96% de las organizaciones sociales del país y la mayoría de estas lo ignora. Lo más grave son las implicaciones humanas que estas decisiones traen para la sociedad colombiana; esto le exige al gobierno ser lo suficientemente inteligente para no desbaratar con los pies lo poco que ha hecho con las manos, cuando presente la “cacareada” reforma tributaria al congreso.

La comisión de expertos, encargada de esta labor, propone puntos imposibles de cumplir para la mayoría de organizaciones, además, habla de una reforma estructural para las Entidades Sin Ánimo de Lucro; sin embargo, existen grandes contradicciones en los planteamientos realizados, por ejemplo, sabiendo que las organizaciones sociales de base sobreviven con un promedio anual de ingresos de $4.470.000, se les pretende exigir que, para que permanezcan en el Régimen Tributario Especial, tengan un gerente con sueldo y prestaciones, que no puedan contratar con sus miembros o familiares y, peor aún, se les exige viabilidad financiera o de lo contrario deberán ser liquidadas en los próximos tres años.

Parece que los dirigentes no conocieran el país que gobiernan; la comisión encargada del tema de la reforma es experta en tributación y finanzas, pero desconoce la realidad del sector social, por esto, hablar de una reforma estructural es absurdo en este sentido, sobre todo cuando no hay unidad de criterio por parte del gobierno en cuanto al número de organizaciones sociales, la DIAN tiene registradas 69.256 mientras Organizaciones Solidarias afirma que son 219.187, sin mencionar la cifra que manejan los medios donde aseveran que son 250.000 o 300.000; asimismo, la comisión no tuvo en cuenta ni el capital ni el tejido social que aportan en términos ambientales, sociales, culturales, espirituales, humanos y de construcción de paz las organizaciones a la nación, capital social que está en detrimento con una pérdida del 70% del mismo en la última década. En ese orden, también existen contradicciones en cuanto a los ingresos anuales del sector, la Comisión expone en su informe que son 7,2 billones y el director de la DIAN, Santiago Rojas, afirma que son 129 billones; esta cifra significa el 57% del presupuesto del estado, es decir, con ese dinero se solucionarían muchos problemas sociales en el país, se cubriría fácilmente el déficit de 5,3 billones de la salud o la educación. Cabe preguntarse ¿Dónde está lo estructural de la reforma?

Para concluir, ni la Comisión de Notables ni el gobierno se han preocupado por las consecuencias que traería la desaparición de las organizaciones sociales del país, dejando desprotegida a una población que ha sido descuidada por el estado durante décadas. Por esto, el gobierno no puede firmar la paz con quienes hacen la guerra, mientras le hace la guerra, con reformas nada estructurales, a quienes son gestores de paz; porque, en vez de paz, tendremos una bomba social que pronto estallará.

Robinson Devia González (Presidente de la Fundación y del Movimiento La Voz de la Consciencia; miembro de la Alianza SER)

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