UNA IMAGEN VALE MÁS …

Los humanos somos en esencia seres visuales. Nuestra vista es quizás el sentido del que más dependemos para percibir el mundo que nos rodea. Nuestro sistema visual, sin ser perfecto, es altamente sofisticado, incluye no solo el elemento sensor (el ojo) sino también el sistema de procesamiento (cerebro). Gracias a este sistema poseemos unas cualidades muy difíciles de imitar de manera artificial: tenemos una gran capacidad para percibir el color, de determinar patrones con gran velocidad, capacidad de identificar rostros, formas, números, incluso en lugares donde no los hay (podemos ver un rostro en la parte delantera de un vehículo, una escena en una nube, números en una mariposa, etc.). También tenemos una gran capacidad de adaptarnos a las variables del entorno, es decir, podemos identificar los colores, por ejemplo, a pesar de que las condiciones de luz varíen (día, tarde, noche, lluvia, sol, nubosidad).

Todas estas capacidades que parecen tan sencillas y fáciles de realizar, resultan altamente complejas cuando tratamos de enseñárselas a una máquina. Las técnicas, algoritmos y secuencias lógicas que se programan en computador para tratar de imitar el sistema visual humano, hacen parte de lo que en la actualidad se conoce como procesamiento digital de imágenes.

El procesamiento digital de imágenes no es más que la manipulación de imágenes (fotografías o video) para alcanzar un fin. Estos fines pueden ser de orden estético: lograr que una imagen sea más agradable para la percepción humana como es el realce de bordes, matizado del color, mejorar el contraste, la nitidez o la aplicación de filtros. Otras aplicaciones, por el contrario, tienen como fin simplificar las imágenes para que puedan ser detectadas por sistemas automáticos: detección de color, identificación de formas, reconocimiento de patrones, etc.

El procesamiento digital de imágenes es uno de los grandes campos de trabajo e investigación en Ingeniería en la actualidad, con aplicaciones casi en cualquier rama del conocimiento. Es un campo en expansión, el cual debería ser de dominio general para profesionales de diferentes áreas del saber. Aplicaciones del procesamiento de imágenes incluyen hoy en día aspectos como: detección automática de enfermedades en imagenología médica, monitoreo y control de calidad de procesos industriales, desarrollo de aplicaciones de seguridad informática y biometría (huellas digitales, reconocimiento facial, identificación de patrones del iris ocular, etc.), mediciones astronómicas (tamaños de cráteres en planetas, distancias entre galaxias, mediciones de radiación solar), fotografías áreas y satelitales para determinar tipos de cultivo, calidades del suelo o para el levantamiento de mapas, entre otras.

El programa de Ingeniería Electrónica de la Universidad Católica de Oriente, consciente de este fenómeno, actualmente ofrece el curso Procesamiento Digital de Imágenes con el fin de desarrollar en los estudiantes competencias para el diseño de aplicaciones que puedan dar solución a problemas del mundo real. De igual manera miembros del grupo de investigación GIMU vienen adelantando un proyecto para la reconstrucción tridimensional de objetos utilizando técnicas de ópticas y de tratamiento de imágenes, con aplicaciones al campo de la biomedicina, el modelamiento y la ingeniería inversa.

En la imagen se ve la aplicación de un algoritmo de procesamiento de imágenes para el conteo de ganado

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