Desde 1997 en Rionegro Antioquia se empezó a pensar de una manera diferente la atención de los animales. Ya no sólo era ver el bienestar de los perros y gatos que estaban en las casas de familia, sino pensar en los otros animalitos que estaban en la calle, convirtiéndose así en un tema de salud pública.

Aunque ya existía un espacio en el que se les prestaba atención a los animales callejeros, este no contaba con las condiciones necesarias y adecuadas para la tenencia de estos. Es por esto que en el año 2008, en una crisis de salud que se presentó en el albergue, se pensó que la mayoría de los que estaban allí debían ser sacrificados. Para este entonces, el secretario de salud del municipio, era el señor Jorge Rivas, quien desde el inicio quiso apostarle a la salud pública de los animales. Fue él quien busca alternativas en la alcaldía de Alcides Tobón y quién logró, que para la época, en vez de muerte para todos, se buscara medicina y salud.

Así, apostando por el bienestar animal, se fue desarrollando por varios años la idea de lo que hoy se conoce como el CEIBA. Y es aquí donde entra el personaje de esta sección: coco. Coco llegó a la casa de Jorge Rivas, después de pasar una noche colgada en una bolsa al frente del CEIBA esperando que alguien lo viera. Él, con tan sólo dos mesecitos, llegó al centro quién sabe cómo, si fueron sus mismos dueños quienes quisieron no tenerlo más en su familia, o simplemente alguien que lo vio en la calle y no permitió que siguiera en ella.

Coco llegó a la casa de Jorge Rivas a llenarlos de alegría y a devolverles la esperanza. Después de pasar ocho años con Luna, su acompañante perruno, y verla morir, esta familia no dejaba de creer en la necesidad de tener un perrito. Coco llegó a la casa a ayudarlos con el duelo en forma de amor. Así, amarillito y despeinado, con ojos redondos y picarescos, con cola larga y sin modales, se convirtió en el amor y la compañía de toda la familia. Ya han pasado tres años después de esto, y ahora, se podría decir que Coco es uno de esos tantos que gracias al CEIBA puede tener un hogar feliz.

A Coco le gusta ser libre. De hecho, todas las mañanas busca como excusa salir al parque, para que, en una oportunidad que le de alguno de la familia, pueda correr y correr hasta perderse de la vista de sus amos. A este pequeño amarillo le gusta cuidar a su familia, ser amoroso y botar todo el pelo posible para que los visitantes y sus amos siempre se acuerden de él. Le gusta la fruta y algunos alimentos de sal; le gusta dormir con alguno de sus amos y le encanta que la gente vaya a tocarle la cabeza –sólo si le caen bien-. El último mensaje que Coco dijo antes de esta entrevista fue: “Vayan a darle mucho amor a sus animalitos de casa. Pero antes, si pueden, denle mucho amor a los amiguitos míos que están en la calle. Ellos sí que lo necesitan”. Por eso, para esta edición, Coco fue nuestra mascota elegida. Gracias Coco por tu atención.