Cuando una pelota sale fuera de la cancha de tenis de la Unidad Deportiva de Guarne, Roger corre a prisa por ella y con eficiencia la regresa al profesor. Y, aunque no está allí precisamente para cumplir con esta función, para los integrantes del Club de Tenis se ha convertido en su caddie o asistente recogebolas favorito.

Pero siempre no fue tan eficiente. Al principio, recuerda Jonatan Gómez Giraldo, corría detrás de la pelota, la cogía, las mascaba y las dañaba; pero con el tiempo y a raíz de tanto regaño, la mascota se amaestró y aprendió a cumplir adecuadamente la función que ella solo hace por diversión.

Y así lleva más de cinco años acompañando a los tenistas guarneños desde las 6 de la mañana y hasta 10 de la noche, cuando finalizan las clases. Se la pasa correteando cuando sale una pelota y mirando atento como un espectador y apasionado más del tenis, por eso los deportistas locales lo bautizaron Roger, como Roger Federer, aquel tenista famoso internacional del que tanto hablan en las noticias.

“Es un perro muy consentido y tratamos de cuidarlo mucho”, dice Jonatan sobre una mascota que llegó a la Unidad Deportiva de Guarne por pura casualidad, como un perro callejero que al parecer no lo era. Al verlo allí, narra el actual concejal de Guarne y también animalista, trataron de buscar el dueño hasta publicando avisos en medios de comunicación. Mientras tanto, empezaron alimentarlo; él se fue encariñando con ellos y ellos con él.

El amo nunca apareció y Roger se fue habituando a estar entre las pelotas de tenis, así sea dañándolas, un acto que al principio le permitían por el aprecio que empezaron a sentir por el animal. Pasado un año, los miembros del club pensaron que ya era momento de que alguien lo adoptara y le diera una mejor calidad de vida, pues “aunque no le faltaba ni la comida ni un espacio donde dormir -aclara el animalista-, era ya un perro callejero”.

Entonces lo entregaron en adopción, pero “en su nuevo hogar se enfermó y no comía, porque de una u otra forma ya se había acostumbrado a ese estilo de vida en la unidad deportiva”. Entonces lo volvieron a llevar y Roger se volvió a recuperar “porque necesitaba el cariño de toda esa comunidad deportiva que ya lo reconocía”.

Un cariño que se ha manifestado también en todo el cuidado que hoy le brindan y que ha incluido hasta los pagos veterinarios cuando se ha enfermado y una operación de esterilización. La mascota se ha convertido en un miembro más de esta familia de deportistas, “y es de referencia, ya todos saben quién es Roger, el negro, el perro del Club de Tenis”, como lo dice Jonatan.