Cuando decidimos llevar un tatuaje en la piel siempre procuramos que tengan relación con nuestros gustos, sentimientos, pasiones o incluso recuerdos, y qué mejor que hacerlo junto a personas que realmente son importantes en nuestras vidas. Es por esto que María Camila Hincapié decidió proponerle a su hermana y su madre hacerse un tatuaje compartido para llevar el vínculo y amor, no solo en la sangre sino también en la piel.

Martha, madre de Camila, fue quien propuso que fueran unas flores ya que era delicado y le parecía una buena opción, la siguiente interrogante era la parte del cuerpo que marcarían con tinta, esta era una decisión complicada ya que el lugar es muy importante y depende de la forma del tatuaje, así que tomó un largo tiempo escoger, tanto la ubicación, como el diseño para que todo estuviera en perfecta armonía.

El diseño fue planeado para que el tatuaje tuviera solo un par de rosas color rosado, rodeadas de hojas, lo cual simbolizaba que cada una llevaba a sus dos personas amadas y el color era representación de sus personalidades, además de esto, todas lo llevan en el antebrazo izquierdo, simbolizando que van al lado del corazón.