Los verdaderos actos de amor se hacen en silencio. Allí, donde la persona permanece lejana, va creando un pequeño mundo donde caben todas las posibilidades de hacer sentir su acto de amor en algún momento de la vida. Y fue ahí, creando pequeñas ideas, de donde salieron las letras tatuadas en el tobillo de Fernanda Martínez.

“Jose Andrés” es el nombre que acompaña el cuerpo de Fer en forma de tinta. El nombre por sí sólo demuestra ya la fuerza de quién le pertenece. Con tan sólo 3 años, Jose ha librado las batallas más impresionantes de la vida, invitando a quién lo mira a los ojos, a seguir luchando. Es ejemplo de perseverancia, de amor en lo simple y de inocencia. Jose es un milagro que llegó a la vida de Fer, su tía, para sentirlo como si fuese su propia vida.

A este pequeño Dios le hizo la sonrisa más linda de todos los seres humanos. Siempre, sin importar cuál sea la circunstancia que le toque pasar, él nunca deja de lado su amor hacia los demás y hacia él mismo. Por eso Fer, después de 12 tatuajes, decide hacerse el nombre de su pequeño precisamente en ese lugar. Jose, su sobrino, desde que nació, ha sido la vida de todos los que están a su alrededor. Pero en Fer, no se convirtió en la vida, sino precisamente en el talón de Aquiles.

Aunque Fer pensaba que el regaño por otro tatuaje más iba a ser hasta el techo, mayor fue la sorpresa de su madre al ver ese pequeño acto de amor que su hija estaba creando para su sobrino. Sólo queda por decir que mientras sigua pasando el tiempo y el tatuaje de Fer sigue haciendo historia en su cuerpo, Jose seguirá luchando con su vida contra la misma para no darse por vencido, para ser capaz con todo, para seguir con la sonrisa que ilumina los corazones y las almas de quiénes lo conocen. Jose seguirá viviendo.