El maltrato animal es un triste flagelo del que se ha tomado mucha conciencia en los últimos años, permitiendo salvar y dar segundas oportunidades a cientos de perros y gatos
(entre muchas otras especies) que en primera instancia no tuvieron la oportunidad de tener
una familia.

Mia es uno de estos animales y tuvo una historia de trasformación asombrosa según nos cuenta su Dueña Mary Herrera, quien además ya la ve “como un integrante más de la familia” llenando sus días con compañía, amor desinteresado y escenas divertidas. “La Pequeña Mia ” como la llama su ama dulcemente, es una perra criolla y que cumplió hace poco 3 años. Mary la describe como una mascota muy tierna, consentida e inteligente.
Pero no todo fue siempre “color de rosa” para ella, que en sus comienzos nació en un barrio desconocido de la ciudad de Medellín, donde tuvo que pasar sus primeros meses de vida en a las calles, sin un techo ni un plato de comida y subsistiendo de lo que podía encontrar.

Y así fueron pasando los días, mientras subsistía y conocía el mundo iba creciendo y tomando comportamientos propios de los perros que habitan las calles como buscar algo de comida en la basura o estar a la defensiva por miedo a ser maltratados. Estos comportamientos llevaron a que habitantes del barrio en el que nació la vieran como un peligro, tomando la decisión de sacarla por la fuerza de su sector. Es aquí donde aparece su nueva familia, cuando un día cualquiera a las afueras de la universidad de Antioquia un carro de procedencia desconocida lanzó un costal con un extraño contenido que parecía moverse. Varios estudiantes que se encontraban allí corrieron para observar de que se trataba y al abrirlo encontraron a un asustado animal, en precarias condiciones de salud.

Uno de aquellos estudiantes conocía a Mary la actual dueña de Mia y al saber que esta vivía en una zona rural del municipio de Girardota y tenía el suficiente espacio para tenerla además de un corazón gigante con los animales , no dudó en preguntarle si podía hacerse cargo del animal , a lo que Mary y su familia respondieron que sí , dándole una nueva oportunidad a esta tierna mascota que además de subir de peso , malos comportamiento superar sus problemas de salud ahora encontró el amor de una familia y con ello la felicidad.