Por: Arturo Velásquez | Promotor de la cultura cafetera y literaria

Hace un año, mientras interactuaba con un grupo de compañeros en un salón, con quienes cursaba un programa académico, percibimos un intenso olor a compuestos quemados, inmediatamente nuestra tutora se manifestó preocupada sobre el peligro que en caso de un incendio por dónde saldríamos; sin reparo alguno y con la agilidad de quien tiene el humor fino a flor de ingenio, un compañero gritó: “¡salimos por el Q´hubo!”.

Al unísono, la risa fue atronadora. Yo en cambio quedé en absoluta reflexión buscando en mi memoria referente alguno que me explicara ¡qué era un Q´hubo¡. La segunda fase del chiste, fue reírse de mi desconocimiento, y todos estuvieron de acuerdo en abandonarme a la tarea de averiguarlo por mi cuenta. Finalmente lo supe, aunque nunca he tenido uno en mis manos.

La siguiente referencia de lo que fuera para mí un ignoto medio, la tuve hace apenas un mes leyendo un informe que me arrojó una estadística no solo fría sino sobrecogedora: según medición realizada a fines de 2018, por el Estudio General de Medios (EGM), el Q´Hubo lleva 10 años consecutivos siendo el periódico más vendido y leído en toda Colombia.

La analépsis de mi jocosa anécdota, fue inevitable, y de inmediato advertí la contradicción de que el Q´hubo sea el medio escrito más leído en el país cuya ciudad capital (Bogotá), fuera declarada Capital Mundial del Libro en el 2007, reconocimiento otorgado anualmente por la UNESCO.

Es positivo notar los esfuerzos que se vienen haciendo en el país para promover la cultura literaria por medio de eventos y ejercicios a gran escala como lo son las Ferias y Fiestas del Libro que ya alcanzan realización anual en 15 ciudades nacionales. El reto es grande si se tiene en cuenta el índice de lectura de libros que registra la población colombiana: 2 libros leídos por año, por debajo de países como México, Brasil, Argentina, Chile y España con 3, 4, 4.6, 5.4 y 10.3 libros leídos por habitante al año, respectivamente. Y muy lejos de un Finlandia con 17 y de Canadá y Suiza con 20 al año.

De todas formas, es sensato considerar las proporciones y los contextos. En el mundo moderno es innegable la confirmación científica de que somos seres vibracionales, y en dicha dirección, la Física Cuántica nos alerta sobre varios aspectos que afectan ya sea negativa o positivamente nuestra frecuencia vibracional, entre los que cuentan: los pensamientos, el entorno, la palabra, la música y los hechos que vemos o leemos.

Ahora, de la calidad de nuestras elecciones en cuanto a lo que experimentamos y al tipo de información que dejamos filtrar por nuestros cinco sentidos, así será nuestra vibración y lo que atraemos a nuestras propias vidas. Esta situación presenta un interesante desafío que invita a la generación de emprendimientos cuyo formato combine de manera innovadora, la articulación creativa de café, música y libros, por ejemplo, a partir de una serie de elementos que realcen el sentido de la estética por un consumo responsable y el cultivo positivo de nuestros sentidos.