Romeo llegó una mañana cualquiera a la vida de la familia Herrera y en especial a la de su
dueña Daniela. Como sabiendo que cambiaría su vida para siempre, tocó su puerta en busca de afecto y algo de comida. Romeo arribó en la fría mañana del 20 de enero del 2015, se notaba muy frágil y hambriento. Daniela en cuanto lo vio, se acercó para brindarle comida, estaba tan hambriento que el trozo de carne no duro 5 segundos. Romeo empezó a sentirse tranquilo y fue tomando confianza, sin sentir ningún tipo de pena, desfiló del corredor principal a la sala, incluso revisó las habitaciones y la cocina, como si supiera que esa sería su nuevo hogar.

Doña Mary, la mamá de Daniela no estaba de acuerdo en adoptar a Romeo y por su afán de ahuyentarlo le lanzo agua fría para que no volviera. Romeo no captó el mensaje y decidió volver en las horas de la noche a buscar comida y posada: haciendo uso de su tierna mirada logró que Mary le diera unos días de prueba para ganarse su lugar. Pocos días después, Romeo ya dormía en la cama de Daniela y Mary. Su buen comportamiento y su gran nobleza logró conquistar los corazones de la familia Herrera. Con el tiempo se convirtió en el integrante consentido de la familia Herrera y su forma de agradecer era llevando insectos y serpientes.

En palabras de Daniela “Romeo llegó a nuestra vida para llenarla de mucho amor. Nunca habíamos tenido mascotas, él sin duda fué nuestro primer amor, el más noble y juicioso y sin duda el más guapo. Su partida nos deja un dolor inmenso, éramos inseparables. Él vino a nuestras vidas con un propósito y estamos seguras que lo cumplió, por eso dicen que los ángeles tienen forma de animales, Romeo lo confirmo, TE AMAREMOS PARA SIEMPRE
ROMEO.”