“Este tatuaje es la representación del embrión que se transformó en mi hija María José, representa el fruto de la perseverancia, la fe, el deseo y sobre todo el amor por tener un hijo”.

Mi esposo y yo ansiábamos tener un hijo para poder compartir cada momento, cada detalle de nuestras vidas y brindarle lo que tenemos y más.

Fue muy difícil el proceso para quedar en embarazo. Equivocadamente al comienzo pensamos que el problema era de él y buscamos la forma de tratarlo, pero después de tres largos años de espera a mí me diagnosticaron infertilidad como consecuencia de padecer endometriosis, una enfermedad que afecta el sistema reproductor femenino. Los médicos me dieron como única opción una fertilización in vitro.

Después de pasar muchos negativos, dolores, llantos, tristeza, llegó el día donde empezamos el proceso de fertilización. El 23 de Julio de 2019 nos hacen la transferencia de un precioso embrión luego debíamos esperar quince días para la prueba de embarazo, pero no pudimos aguantar, la hicimos antes de tiempo y el día 5 de agosto de 2019, al fin pudimos ver ese gran positivo.

Ver a María José en cada ecografía, escuchar los latidos de su corazón, sentirla durante el embarazo, y verla ahora: sana, fuerte, inteligente, curiosa, alegre, animada, nos hace sentir que toda la espera valió la pena, el tiempo de Dios es perfecto.

Cuando mi hija cumplió 6 meses, decidí tatuarme el embrión en mi hombro derecho, porque fue un momento muy importante de mi vida y quería representarlo en mi cuerpo de otra forma diferente a la cesárea.

Este es el relato que nos hace Odalis Patricia Navarro de cómo decidió hacerse su primer tatuaje y lo que para ella significa.