Dos hermosos perros son la compañía desde hace muchos años de Laura y su hijo Martín. Laura Ramírez Gómez es una mujer muy comprometida con el cuidado de los miembros de su hogar donde aparte de su hijo Martín de dos años y medio, convive con dos mascotas canicas Lupe de nueve años y Wilson de cuatro años, ambos llegaron a su vida por cosas del destino, pues nunca pensó en comprarlos, sino que tuvo la oportunidad de adoptarlos y hacerlos felices con sus cuidados.

Lupe lleva con Laura nueve años y tiene esa edad aproximadamente, ya que se la encontró cuando era muy cachorra, Lupe estaba en Medellín por el sector del estadio en pésimas condiciones de salud y Laura que por ese entonces vivía cerca, decidió adoptarla y acompañar a Lupe en su proceso de recuperación, esta valiente perrita tuvo que pasar por dos cirugías de corazón abierto y por un procedimiento necesario para sacarle trozos de vidrio que tenia en el estomago cuando seguramente trataron de envenenarla, pero actualmente ya esta muy recuperada gracias al amor y los cuidados de la familia de Laura.

La otra mascota lleva por nombre Wilson y aunque él si tenia una familia, no recibía los cuidados necesarios para tener una vida adecuada, en una ocasión fue quemado con agua caliente y aún tiene secuelas de este accidente; Laura empezó cuidándolo en ocasiones, hasta que un día la familia de Wilson lo dejo sin explicaciones junto a la puerta de la casa de Laura, en una ocasión Laura se encontraba en un parque para perros en el municipio de Rionegro donde vive actualmente y allí volvió a ver a la antigua familia de Wilson, ellos se acercaron y quisieron volver a tenerlo, pero Laura les explico que Wilson ya era parte de su familia y además es la mascota preferida de su hijo Martín.

En la entrevista que el periódico COLOMBIA MÁS POSITIVA le realizó a Laura tuvimos la oportunidad de ir hasta su casa y evidenciar un ejemplo muy valioso de una familia que ama a sus mascotas, ellos disfrutan de la compañía de estos dos caninos, los cuidan física y emocionalmente, cada año cumplen con las vacunas necesarias, además se evidencia el cariño y compromiso que tienen con ellas y que seguirán manteniendo porque ya son parte importante de sus vidas.