La pérdida de un ser querido en ocasiones puede ser un vacío insuperable, muchos prefieren olvidar a esa persona y sanar la herida emocional que deja la muerte. No obstante, hay algunos  que inmortalizan a ese alguien en una parte de su cuerpo.

En esta edición resaltamos el tatuaje portado por Santiago Londoño, un Rionegrero de 28 años,  quien decidió tatuarse el rostro de su madre doña Marcela Orozco (QEPD), quien falleció hace dos años. “Este tatuaje es una pieza única, decidí plasmar a mi madre ya que es un ángel más que me cuida desde el cielo, el tatuaje es replica de una foto de cuando ella era joven, con algunos detalles como la corona y las alas. El que me realizó el tatuaje fue un amigo de la ciudad de Medellín, Omar Guisao, él lleva tatuando unos 10 años y se ha especializado en rostros, el resultado final fue mejor de lo que esperaba”, afirma.

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