María Fernanda Monsalve es una joven del municipio de Rionegro, apasionada por el mundo de la gastronomía y los tatuajes. La primera afición la llevó a iniciarse como estudiante de esta exigente, pero deliciosa carrera, y su otra pasión, los tatuajes, hizo que actualmente tenga siete de ellos en diferentes partes de su cuerpo.

Para la sección Historia de tu Tatuaje del periódico Colombia Más Positiva, contó la historia del por qué de uno de ellos. Esta marca se la hizo pensando en el recuerdo de su papá quien falleció hace algunos años, y en él se representa visualmente un reloj, un ojo y una silueta de una mujer recorriendo un muelle en medio de un lago; el reloj marca la hora aproximada de la muerte de su papá -doce y treinta del medio día-.

Decidió con mucho amor y gusto tatuarse en honor a su progenitor, hoy siente que fue una gran decisión y, junto con otro de sus dibujos, refleja una gran conexión que la hace sentir mucho mas cerca de su papá. “Este tatuaje es una manera de sentirlo más en mí”, expresa María Fernanda con sentimiento y, aunque admite que se ha realizado otros porque más que darle un significado son un arte que complementan su estilo, dice que este grabado es particularmente importante y siente un espacial orgullo de llevarlo plasmado en su piel, a pesar de que no sea necesario tenerlo para recordar todos los días a su papá.

Para hacérselo, su tatuador John Londoño tardó aproximadamente cinco horas trabajadas en una sola sesión y en un proceso que, reconoce, fue doloroso en ciertas partes donde la piel es más sensible. Narra también que le gustaría hacerse muchos más tatuajes pues “esta expresión se vuelve como una especie de obsesión”.