Bolivia tiene la fortuna de haber visto nacer a Mónika Hartmann, una mujer a quien el arte colombiano le agradece su gran gestión durante algo más de 13 años de ardua lucha en uno de los templos culturales como es la Casa Museo Grau: un espacio que perpetúa la vida y el trabajo del artista cartagenero Enrique Grau y fomenta el desarrollo del talento artístico en la sociedad.

Mónika pisó nuestro país después de sus múltiples viajes por el mundo y su enorme bagaje en los sectores culturales, gracias a los relacionamientos comerciales entre Colombia y Bolivia, su país natal; hoy, tras cumplir poco más de 13 años dirigiendo La Casa Museo Grau, considera estas tierras cafeteras como su segundo hogar. 

El gran carácter y dinamismo de Hartmann le permiten decir que, poéticamente hablando, resucitó la Casa Museo Grau tras encontrarla en gran deterioro posterior a su nombramiento a finales del año 2006, y haberse proyectado con todo tipo de posibilidades a un nuevo escenario, digno de ser hoy un espacio donde no solo se exhibe gran parte del valioso trabajo pictórico y escultórico del maestro Grau, sino también las obras de otros exponentes nacionales e internacionales, de gran talla.

En Colombia Más Positiva queremos extender nuestro respeto y admiración hacia la labor de esta mujer, cuyo liderazgo ha llevado por lo alto la vida y obra de un hombre con una enorme sensibilidad por el arte; además, le ha dado visibilidad y prestigio cientos de artistas que, en otros escenarios, no tendrían la posibilidad de exhibir su trabajo al público.